Hoy tengo ganas de escribir acerca de tu sonrisa….
¿Por qué? porque es lo primero que veo al cerrar los ojos y pensé que sería muy lindo escribirlo. Como científico que no soy, podría seccionarla por partes; a cada una de ellas le pondría un nombre difícil de pronunciar, como confiriendoles el honor de ser pronunciados sólo por gente experta en el tema. O como experto geofísico – sí ya sé, tampoco soy geofísico – podría clasificarla, así como se hace con los minerales y piedras preciosas; Por color, textura, densidad o proporción. Recuerdo que de pequeño iba con mis amigos a jugar cerca de un barranco y me agradaba ir porque de pronto encontraba piedrecillas con formas muy raras. Algunas eran piedras comunes, otros eran trozos de barro u obsidiana. Me gustaba coleccionarlas y clasificarlas.
Bueno, todo esto se debe a que cuando te ví sonreir, recordé esas épocas y pensé que me gustaría coleccionar en mi memoria todas y cada una de tus sonrisas. Yo mismo las clasificaré y me sentiré feliz al saber que algunas de ellas fueron provocadas por mí y, eventualmente, por estas líneas.




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